LOS DOCENTES Y LAS TICS

LOS DOCENTES Y LAS TICS

Los profesores sólo cambiarán si pueden ver claramente los beneficios del cambio 
 y las desventajas de no cambiar.

Bates, 2001

 

A partir de la introducción de las TIC en las diferentes esferas de la sociedad, existe la necesidad de una transformación profunda en los métodos y procedimientos sobre la forma de transmitir y construir los aprendizajes al interior de las aulas. En los últimos veinte años, se ha estudiado con frecuencia el impacto de una adecuada introducción de las tecnologías como un medio para producir una mayor independencia e iniciativa de los estudiantes, lo que favorece el desarrollo de la capacidad de análisis, reflexión, cooperación, socialización, comunicación, así como la construcción y significación más apropiada de los conocimientos, entre otros elementos importantes.

México, al igual que otras naciones, se debate entre la continuidad de las estrategias educativas tradicionales o innovar sus modelos hacia la creación de ambientes propicios para aprendizajes significativos, con programas educativos flexibles y centrados en el estudiante, lo que genera la responsabilidad en su formación.

Los organismos nacionales e internacionales han destacado a menudo que la introducción y uso de las TIC en la educación constituye un desafío a los conceptos tradicionales de enseñanza y aprendizaje, cuya aplicación redefine las formas en que los profesores y alumnos seleccionan, acceden, evalúan y trabajan la información para transformarla en conocimientos útiles y significativos.

En este proceso, los docentes son el eje fundamental, ya que si ellos no tienen la visión y formación adecuadas, los alumnos difícilmente podrán hacer un uso pertinente de estas tecnologías en su proceso educativo.

Para comprender qué se está haciendo respecto a la formación docente en el uso y aplicación de las TIC en las acciones académicas, se seleccionó una institución educativa desde la cual se pudieran analizar estos procesos. La Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) tiene como misión formar profesionistas con valores comprometidos con su comunidad y con todo el estado; en los últimos años, se ha propuesto transitar hacia la formación integral para una sociedad en constante cambio. En la UAS se han desarrollado programas de formación docente en el uso de las TIC desde 1997, en busca de que los profesores puedan integrar la tecnología a su práctica, sobre todo en el trabajo con los estudiantes. Por lo tanto, el objetivo general es evaluar la efectividad de estos programas de formación a quince años de su implementación.

Dos de las preguntas que guiaron la investigación de la que se desprende este artículo son:

• ¿En cuáles herramientas y estrategias pedagógicas relacionadas con las TIC se capacita a los docentes de la UAS y cuál es la frecuencia con que los docentes integran las TIC al proceso de enseñanza?

• ¿Cuáles son los principales apoyos que necesita para su formación en el uso de las TIC y su utilización como apoyo didáctico?

Para dar respuesta a estos interrogantes, este documento está organizado en tres apartados centrales; en el primero se señalan algunos de los fundamentos teóricos que dan soporte conceptual a la investigación; en el segundo se explican los procedimientos metodológicos seguidos para la obtención de los datos empíricos, los cuales se procesarán y presentarán en el tercer apartado, que corresponde a los principales resultados alcanzados.

 

REVISIÓN DE LA LITERATURA

Los docentes y las TIC

Los avances en el desarrollo de las TIC continúan impactando las actividades que la sociedad en su conjunto realiza, dentro de las cuales el sector educativo experimenta uno de los más notables cambios y exigencias. En la actualidad, existen evidencias de que aquéllas tienen la capacidad de generar un cambio positivo sobre las bases de la educación a partir de esquemas organizacionales bien definidos y bases pedagógicas adecuadas a las demandas de aprendizaje de los jóvenes.

Como señalan Karsenti y Lira, "el debate sobre la integración de las TIC en el contexto escolar ya no debe estar centrado en la necesidad o no de hacer uso de las TIC en la escuela. El debate debe centrarse más bien en la manera de integrar las TIC a la pedagogía" (2011, p. 58). Cela (2004) propone tres ejes de incorporación de las TIC en las universidades, cada uno de los cuales ha generado cambios en mayor o menor nivel al interior de las instituciones educativas:

• Las TIC como acreditación, al aportar elementos para la ubicación dentro del panorama universitario y marcar la velocidad de crecimiento y su grado de innovación.

• Las TIC como generadoras del cambio en lo estructural y lo funcional.

• Las TIC como activador de procesos, al incorporar las TIC a la docencia y orillar a replantearse la práctica docente (pp. 115 y 116).

El tercer punto indicado por Cela es el que aborda este documento. Al respecto, Martínez y Prendes (2004) expresan la existencia de ciertas consecuencias metodológicas que afectan la docencia universitaria al intentar potenciar el aprendizaje a través de la tecnología y para lo cual el alumno debe:

• Desarrollar habilidades en la búsqueda de la información.

• Desarrollar su capacidad para valorar la información.

• Desarrollar su capacidad para interpretar y estructurar la información.

• Salir preparado para seguir formándose de modo continuado toda su vida.

El desarrollo de estas habilidades y capacidades en los alumnos debe ir acompañado con la obtención de competencias específicas en los docentes, las cuales se pueden agrupar en tres áreas:

• Conocimiento teórico pedagógico sobre las principales corrientes educativas, sus características, alcances y posibilidades.

• Conocimiento metodológico y didáctico para la integración adecuada de la tecnología a través de estrategias de enseñanza específicas.

• Conocimiento tecnológico básico, que no especializado, para identificar el alcance de las aplicaciones elementales y sus posibilidades de integración en los planes y programas de estudio.

Si bien estas tres áreas de conocimiento han sido tomadas en cuenta en los programas de formación docente, el proceso formativo no ha sido fácil ni para los docentes ni para las instituciones educativas. Algunos investigadores (Bates, Duart y cols., Becker, Zhao y Franck, Perrenoud, Kahn y López, entre otros) han identificado los problemas que se presentan con mayor frecuencia en la relación institución-docentes-TIC, entre los cuales se pueden citar los siguientes:

• Ausencia de políticas institucionales que orienten el uso adecuado de las TIC en los diferentes espacios: académicos, administrativos, normativos.

• Falta de tiempo para la formación y actualización en el uso de las TIC, así como contenidos afines para lograr su integración adecuada; los docentes expresan una permanente saturación de labores, lo que les impide incorporar nuevos proyectos.

• Resistencia al cambio generada por la desconfianza en las posibilidades de la tecnología para elevar la calidad educativa, sobre todo en lo referente al desplazamiento de la centralidad del docente hacia el alumno. En este sentido, falta comprensión en cuanto a los conceptos de aprendizaje autogestivo, constructivismo y aprendizaje significativo, ya que en todos ellos el docente es fundamental para el logro de los objetivos de aprendizaje.

• Poca visión para integrar la tecnología en el aula; carencia de estrategias de enseñanza, derivada de los pocos proyectos integrales de formación que puedan ofrecer alternativas de aplicación adecuadas y pertinentes.

Sobre los anteriores puntos, Drent y Meelissen (2008) realizaron una investigación sobre los factores que obstaculizan o facilitan el empleo de las TIC en el aula y concluyeron que son cuatro los factores positivos que influyen en un innovador uso de las TIC por parte de los docentes: el enfoque pedagógico centrado en el estudiante, una actitud positiva ante las TIC, la experiencia en la utilización de la computadora y que el docente tenga un espíritu emprendedor.

El docente se convierte, así, en un actor clave para definir si un proyecto de inclusión tecnológica está destinado al éxito o al fracaso, porque en última instancia, con o sin una reforma educativa, la mayoría de los diseños técnico-pedagógicos del aula son el resultado de la voluntad de los docentes, de su conocimiento y habilidades (Laferrière & Gervais, 2008).

Ante las innumerables opiniones que existen de cómo debe ser y cómo se está dando la formación docente al interior de las universidades, la UNESCO expone una serie de casos a partir de los cuales se comparten experiencias sobre los logros, las tensiones y los desafíos en torno a este elemento fundamental en los procesos educativos:

La incorporación de las tecnologías de comunicación e información a la formación docente es un imperativo tanto para su propia formación como para el aprendizaje de sus alumnos. No sólo implica apoyar a que los docentes conozcan y manejen equipos tecnológicos. Hace falta, sobre todo, contribuir a una reflexión acerca de su impacto en el aprendizaje, su uso adecuado, potencialidades y límites. A esta altura del debate educativo, hay certeza de que ni las tecnologías son la panacea para los problemas de las escuelas, ni la educación puede seguir de espaldas a los cambios que ocurren a su alrededor (2005, p. 9).

Sobre estos elementos, Forestello y Sabulsky comentan: "La formación docente está siendo sometida a profundos procesos de reforma en sus objetivos, estructura, contenidos, instituciones, sistemas de evaluación y control, formas de gestión y gobierno" (2009, p. 90). En los últimos años, el docente ha tenido que modificar su rol de catedrático experto hacia una figura más accesible y en formación, que le permita sensibilizarse sobre las necesidades que los estudiantes van externando en su proceso formativo. En este sentido, Knight habla de los retos que implica ser este profesor en formación al señalar que "cuanto mayor sea nuestra sensación de que nuestras formas de aprender son similares a las de los alumnos, mejor, sobre todo si puede asustarnos tratar de aprender materiales nuevos y difíciles" (2006, p. 53). Esta idea continúa con Semenov para quien "los docentes más respetados y exitosos serán aquellos que logren no sólo impartir conocimientos, sino también construir conocimientos y crear vínculos; serán aquellos que logren motivar, por medio del ejemplo [...], a sus alumnos a aprender por medio de sus propias mentes y manos (2005, p. 123).

Para llegar a cumplir los objetivos establecidos al interior de las aulas universitarias, cada docente debe utilizar y probar distintos caminos, herramientas y métodos; dejar de lado la transmisión de los contenidos en un solo sentido y direccionar la educación hacia procesos de interacción y reconstrucción de experiencias, así como destacar el acceso a la información y su adecuada selección, evaluación e interpretación.

 

Las instituciones como formadoras de docentes

Para lograr que los docentes desarrollen su potencial y sean pertinentes a las demandas actuales, es indispensable que los departamentos e instituciones formadoras asuman, a su vez, sus nuevos roles; que enfoquen sus esfuerzos en preparar profesores conforme a los lineamientos de los modelos educativos emergentes y a las demandas formativas de los estudiantes del siglo XXI, que difieren de las requeridas hace apenas veinte años.

Green identifica que "los responsables de centros a los que entrevistó consideraban que el tema más importante de la tecnología de la información con que se enfrentaba su organización era el ayudar al profesorado a integrar la tecnología en la instrucción" (1998, citado por Bates, 2001, p. 129).

Para Khan (2005), el aspecto institucional es uno de los ejes centrales dentro de las instituciones educativas que buscan una integración permanente de las TIC y considera tanto los aspectos académicos, administrativos y de servicios a estudiantes. En este mismo sentido, Bates señala que "cuando se trata de estructuras organizativas, el reto está en desarrollar un sistema que estimule a las unidades docentes para que sean innovadoras y capaces de responder con rapidez a los cambios que se producen en las disciplinas, en las necesidades de los alumnos y en la tecnología (2001, p. 223).

La UNESCO aporta elementos importantes y enumera los principios básicos dictados por la Sociedad para la Tecnología de la Información y la Formación Docente (SITE, por sus siglas en inglés), los cuales intentan que el desarrollo tecnológico de los docentes resulte efectivo a partir de las siguientes afirmaciones:

• Debe integrarse la tecnología a todo el programa de formación docente.

• La tecnología debe integrarse dentro de un contexto.

• Los futuros docentes deben formarse y experimentar dentro de entornos educativos que hagan un uso innovador de la tecnología (UNESCO, 2004, pp. 37-38).

Para lograr ese cambio al interior de las universidades, hay que repensar su misión, visión y objetivos en relación con la formación docente, y enmarcar la necesidad de anteponer ante todo el proceso y no el producto del aprendizaje, dada la rapidez con que se están generando nuevos conocimientos en todas las áreas de la humanidad.

La formación docente en TIC debe ser un proceso permanente de adquisición y desarrollo de conocimientos y habilidades, pero también de nuevas actitudes ante una educación más flexible y abierta, indispensable para que los estudiantes de hoy se interesen por analizar y comprender su realidad y puedan satisfacer sus necesidades formativas de manera más acorde con su estructura cognitiva. En medio de esto, hay que considerar sus propios límites, perspectivas y visión de cambio.

 

Algunas experiencias de formación docente en TIC

Con base en lo señalado, la formación docente en el uso de las TIC es una tarea impostergable para las instituciones educativas, las cuales deben considerar esta acción como parte de sus políticas institucionales permanente. Muchas son las experiencias que se han registrado en cuanto a la formación docente, las cuales nos dan elementos para considerar en proyectos a futuro.

En una investigación realizada por Fernández, Hinojo y Díaz (2002), de la Universidad de Granada, sobre la actitud de los docentes en la formación en TIC, encontraron que 95% de los encuestados consideraron importante la formación en TIC, pero sólo 70% manifestaron su disponibilidad para formarse en TIC; algunos de los problemas expuestos fueron: falta de tiempo, pocas ofertas de formación y cursos que no cubren las necesidades sentidas.

Por su parte, Martínez et al., de la Universidad de Mar de Plata, Argentina, evaluaron los resultados de un proceso de capacitación docente en el uso de las TIC, cuyo objetivo fue "determinar en qué medida habían puesto en práctica las propuestas desarrolladas durante la capacitación" (2006, p.7). A pesar de que la participación de los docentes fue voluntaria, de los 109 que intervinieron, sólo 18 implementaron la propuesta de capacitación (16.5%); los investigadores encontraron que "factores importantes, asociados con la mayor o menor predisposición del docente a incorporar la tecnología a su trabajo en el aula, son: la experiencia en el uso de computadoras, las actitudes y la autoeficacia" (2006, p. 17).

Por último, en el estudio realizado por la UNESCO (2005), se observan algunas similitudes en los 17 casos de formación docente con TIC, de entre las cuales se citan las siguientes:

• Apropiación de una interpretación de las nuevas necesidades educativas de la sociedad de la información.

• La centralidad del docente y la comunidad educativa como condición crítica de la efectividad de las iniciativas.

• La articulación de los diferentes actores institucionales.

El estudio resalta la necesidad de retribuir al docente su importancia en el proceso formativo, sin dejar de lado la idea de que las TIC "vienen a remover las bases mismas de los procesos de aprendizaje y del lugar que el conocimiento tiene en la sociedad contemporánea" (UNESCO, 2005, p. 15).